El rendimiento del neumático y la seguridad están determinados en
gran parte por una presión adecuada. Por tal motivo, se muestran a continuación los
efectos del exceso o la falta de presión.
Falta de presión: Un neumático con falta de presión
mantiene en contacto con el pavimento los extremos de la banda de rodamiento, originando
menor capacidad de carga que la especificada, desgaste prematuro en las paredes del mismo
y generación de temperatura en el cuerpo de telas, debido a una flexión excesiva, lo que
ocasiona separaciones y fallas.
Exceso de Presión: Un neumático con exceso de presión
mantiene en contacto con el pavimento únicamente el centro del rodado, lo que origina
menor estabilidad. Asimismo, las paredes de un neumático en estas condiciones no
flexionan de un modo normal, lo que evita que el neumático absorba elásticamente las
irregularidades del terreno, con efectos negativos sobre el confort y la seguridad.
Presión Recomendada: Permite que todo el rodado entre en
contacto con el pavimento, obteniéndose mayor rendimiento, confort y seguridad.
Controlar la presión de inflado al menos cada 15 días.